Entre postales: 'Oriol Vilanova. Diumenge' | Fundació Antoni Tàpies | Barcelona, Cataluña


Imagen de sala de la exposición 'Oriol Vilanova. Domingo' en la Fundació Antoni Tàpies de Barcelona



Entre postales: 'Oriol Vilanova. Domingo'
Fundació Antoni Tàpies
Carrer Aragó, 255
08007 Barcelona, Catalunya.
www.fundaciotapies.org


Una crónica de Gabriela Ambás | Art Neutre?

"Las postales tienen una muerte anunciada, pero simplemente no acaban de morir", mencionó Oriol Vilanova al tratar de explicar su obsesión por las postales.

Dicha obsesión lo ha llevado a coleccionar más de 34,000 tarjetas, comprando una por una en mercadillos en Barcelona, Madrid, Praga, Bruselas o el país en el que se encuentre.

Ahora, el artista catalán ha llevado su colección a las paredes de la antigua editorial Montaner i Simon, la actual sede de la Fundació Antoni Tàpies. Con la exposición titulada Diumenge, recrea su ritual dominical de buscar por el Mercado de Sant Antoni nuevas postales para conformar su colección.

En un mar multicromático de postales, sin aparente inicio o fin, 28,000 imágenes recubren las paredes de la Tàpies, sin clave alguna para que el espectador tome una ruta o entienda de alguna forma específica la colección. La infinidad de postales invita hacia la idea de un todo inacabado e interminable, como toda colección ambiciosa que nunca realmente está completa.

La elección de Vilanova de colocar las postales de forma vertical en lugar de horizontal, invita a contemplar la colección como un conjunto, perdiendo de vista la individualidad de la imagen de cada postal. El colocarlas verticalmente también amplifica la idea de infinitud, continuando sin fin hasta perderlas de vista.

¿Qué hace que un objeto deje de ser simplemente eso para convertirse en una obra de arte? ¿Qué nos impulsa a coleccionar? ¿Acaso existe algo más humano que la necesidad de coleccionar? ¿Se le puede llamar arte a la obsesión fetichista de crear colecciones?

La atracción visual y conceptual que el público siente hacia la instalación de Vilanova, parece ofrecernos una respuesta y el método del artista para clasificar su colección revela la complejidad de lo que podría únicamente ser un revoltijo de postales guardadas en cajas empolvadas.

Las postales inclasificables son el punto de partida de toda clasificación. El azar genera pequeñas clasificaciones, en un inicio imperceptible, dentro de las postales que parecían no pertenecer a ningún grupo. Hasta que por arte de magia, un nuevo conjunto aparece.

En la colección de Oriol Vilanova, existen clasificaciones desde monumentos, fuentes y arcos hasta atardeceres, jarrones y gatitos. Imágenes posiblemente clichés pero que en algún momento significaron algo para alguien, ahora forman parte de una narrativa colectiva más grande que ellas mismas.

Hay postales viejas, nuevas, en blanco y negro, a color, con mensajes escritos atrás, con el reverso vacío. Encuadres y recortes de momentos específicos para hacerlos perdurar en el tiempo. Un niño corre hacia una postal con un perro: "Mira mamá como Lluís", mientras que una mujer anciana observa nostálgicamente la postal con un jarrón como el que recibió de regalo el día de su boda.

Dentro del abismo interminable de postales que conforman la colección, el visitante parece lograr encontrarse a sí mismo. Una postal entre el infinito.

Diumenge permanecerá abierta hasta el 28 de mayo de 2017 en la Fundació Antoni Tàpies en Barcelona.
Horario: Martes a domingo de 10 a 19 hrs.

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